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20 de septiembre de 2013

Educar sin ruidos.

¡Se aproxima el Finde!

     Hoy quería hablaros de un artículo muy interesante que se publicó no hace mucho en el periódico LA VANGUARDIA, y que en mi opinión merece que le prestemos atención. "Pedagogía contra el ruido" que es como se titula este artículo, nos quiere hacer ver la importancia que tiene también el silencio precisamente porque este nos transmite tranquilidad y la capacidad de atención; en cambio el ruido, de forma nociva, interfiere en los procesos cognitivos de los estudiantes y en su bienestar.

"El estruendo empieza a ser combatido desde la escuela, donde docentes pioneros están enseñando a las nuevas generaciones a ser más silenciosas"

    La OCDE calificó a este país como el segundo más estruendoso del mundo, sin embargo en algunas escuelas se empiezan a tomar medidas para solventar este problema, como es el caso del colegio público La Rosella en el que se implanta el tema del ruido en el currículum gracias a la maestra Cesca Rodriguez-Arias, que tras leer los resultados del ranking decidió trabajar sobre ello con sus alumnos. Según Cesca que lleva 35 años ejerciendo como docente, ha comprobado cómo los niños "son cada vez más ruidosos, sin duda. No es solamente que el ruido ya no les molesta, sino que tienen un tono de voz más alto" Para ella, este aumento del volumen está directamente relacionado con las dinámicas de estrés y de aceleración imperantes, que hacen que los niños estén cada vez más nerviosos, "Y los niños, cuando están más nerviosos, gritan más y pierden su capacidad de atención"

     También está en juego la salud del docente que muchas veces por exceso de ruido se ve obligado a subir la voz, aumentando su fatiga y nerviosismo. Cuántas veces habremos visto a un maestro con afonías por tener que repetir una y otra vez los mensajes a sus alumnos. 

    Por otro lado, lo que me impresiona de este colegio es que los niños son capaces de distinguir entre un sonido, que nos aporta información agradable; de un ruido, siendo este un sonido no deseado. Además, conocen que es un ambiente silencioso, para qué sirve un sonómetro y cuándo son dañinos los decibelios. Vemos como en este colegio se ha realizado una labor pedagógica muy intensa para educar a los niños a hablar en un tono más bajo; pero esto realmente no se puede conseguir si en casa no se educa contra el ruido. En el artículo se explica que no solo es una tarea de la escuela, desde casa se puede ayudar evitando la TV siempre encendida, bajar la música a un tono agradable, controlar los auriculares o incluso evitar juguetes que superen los 85 decibelios.

  En realidad me parece una idea estupenda, estamos inmersos en un entorno en donde predominan los sonidos y tal vez no nos demos cuenta de la cantidad de ruido que hay a nuestro alrededor, porque ya lo estamos interiorizando como si formara parte de nosotros. Sin embargo si logramos prescindir del ruido disminuyendo el tono educándolo en casa y desde las escuelas, los niños serán capaces de distinguirlos mientras disfrutan de los sonidos agradables que también hay en nuestro día a día, y que nos transmiten serenidad y placer. No se trata de educar para estar callados en clase y no perturbar la palabra de la profesora; sino que se trata de educar para saber escucharme a mi mismo, a mis compañeros, a la profesora, a la actividad, a unas risas agradables, al sonido de la naturaleza...y poder distinguir así entre los ruidos y los sonidos. Este colegio me parece un ejemplo a seguir para que otros se animen e implanten en su curriculum esta propuesta que mejorará y con razón el clima del aula y de la escuela en general.

En definitiva, si quieres leer este artículo tan interesante puedes hacerlo pinchando en la imagen del niño. ¡Saluditos Tesorines!


2 comentarios:

  1. Una iniciativa muy buena e interesante de llevar a la práctica, gracias.

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    1. Si, tienes razón, es ideal para llevarla a la práctica, saluditos y gracias por comentar Paqui.

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